Samuel Pernas Faro de Vigo
Entrevista a Mario Otero Director del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, socio protector de la Asociación Española del Transporte.
El estradense Mario Otero, natural de Codeseda, cumplió recientemente tres años al frente de uno de los principales aeropuertos del mundo: el Adolfo Suárez Madrid-Barajas. Con una trayectoria de más de 25 años en la dirección aeroportuaria, supervisó infraestructuras como A Coruña, Málaga y Canarias hasta llegar a la capital, un reto que lo sorprende a él mismo cuando valora lo conseguido
El pasado 1 de julio, Mario Otero Andión, natural de Codeseda, parroquia de A Estrada, cumplió tres años como director del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas. Con casi tres décadas de experiencia en la gestión aeroportuaria, Otero ha dirigido instalaciones de muy distinto perfil, desde Alvedro, en A Coruña, pasando también por Málaga hasta los ocho aeropuertos de las Canarias. Ahora lidera un equipo de más de mil profesionales en uno de los centros aéreos más importantes del mundo.
-Lleva desde 1998 como director de aeropuertos. ¿Qué es lo que más le gusta de su trabajo?
-Lo más bonito es que todos los días son distintos. La operativa diaria cambia constantemente: no hay sustos, pero sí sorpresas, y hay que adaptarse en tiempo real. Además, está la parte de planificación, tanto a corto como a largo plazo. Conoces y trabajas con muchísima gente: compañeros de AENA, compañías aéreas, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, Guardia Civil, Policía… Es un entorno muy diverso.
-Dirigiendo un aeropuerto de semejante tamaño e importancia, imagino que tendrá usted bastantes personas a su cargo.
-En AENA somos unas 1.100 personas en Barajas, todas de un altísimo nivel profesional. Eso nos da mucha tranquilidad, porque es un aeropuerto de primer orden mundial y requiere mucha experiencia. Y si hablamos del empleo total generado por el aeropuerto, sumando empresas y servicios, estamos en torno a 40.000 personas.
-¿Cómo llegó a interesarse por el mundo de la aeronáutica?
-Lo más bonito es que todos los días son distintos. La operativa diaria cambia constantemente: no hay sustos, pero sí sorpresas, y hay que adaptarse en tiempo real. Además, está la parte de planificación, tanto a corto como a largo plazo. Conoces y trabajas con muchísima gente: compañeros de AENA, compañías aéreas, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, Guardia Civil, Policía… Es un entorno muy diverso.
-Dirigiendo un aeropuerto de semejante tamaño e importancia, imagino que tendrá usted bastantes personas a su cargo.
-En AENA somos unas 1.100 personas en Barajas, todas de un altísimo nivel profesional. Eso nos da mucha tranquilidad, porque es un aeropuerto de primer orden mundial y requiere mucha experiencia. Y si hablamos del empleo total generado por el aeropuerto, sumando empresas y servicios, estamos en torno a 40.000 personas.
-¿Cómo llegó a interesarse por el mundo de la aeronáutica?
-La verdad es que estudié Ingeniería Aeronáutica porque me gustó el nombre y me lancé. Los primeros años fueron complicados, pero luego cogí carrerilla. Entré en AENA en 1994 como ingeniero en prácticas en Barajas. Recuerdo que, cuando me trasladé a A Coruña en 1998 para dirigir Alvedro, una administrativa me dijo: «Tú volverás como director a este aeropuerto». Fue una especie de premonición, porque si te gustan los aeropuertos, dirigir Barajas es lo máximo.
-Gestionó aeropuertos totalmente distintos. ¿Cómo le sirve todo esto en la actualidad?
-Veo mi carrera profesional como un proceso lógico. Empecé en un aeropuerto pequeño como A Coruña, donde aprendes a hacer de todo. En Málaga nos tocó gestionar todo el proceso de la gran ampliación, una etapa apasionante. En Canarias, como director del grupo de ocho aeropuertos, tenías una visión global de una red muy diversa. Todas estas etapas me han dado una visión muy completa para gestionar un gran aeropuerto como el de Madrid.
-¿Cuáles diría que son los principales retos a los que se enfrenta hoy en día Barajas?
-Como gran aeropuerto de conexión mundial, nuestros principales competidores son París, Frankfurt, Londres… Por ello, nuestros retos son mejorar los tiempos de conexión para que el pasajero elija Madrid como su punto de tránsito. Debemos ser muy eficientes. Otro tema clave es la diversificación de servicios para mejorar la «experiencia del cliente». Nuestro gran reto es consolidarnos como el gran hub de conexión entre Latinoamérica y Asia. En Madrid, por ejemplo, el 30% del tráfico es con Latinoamérica, ya somos líderes en ese mercado.
-¿Cómo valora la conectividad aérea en España y en Madrid?
-El sistema aeroportuario de AENA es la mayor gestora del mundo por volumen de pasajeros y es envidiado fuera. Es una red de aeropuertos autofinanciada: el ciudadano no paga con impuestos, solo con tasas cuando viaja. Eso permite mantener una gran variedad de aeropuertos bien distribuidos y conectados. La conectividad aérea de España es espectacular. En Barajas, cada día pasan por el aeropuerto, entre pasajeros y trabajadores, más de 200.000 personas. En 2024 recibimos 66,2 millones de pasajeros, récord histórico.
-Procede de una pequeña aldea como Codeseda. ¿Algún día imaginó, siendo niño, que llegaría a dirigir uno de los aeropuertos más importantes del mundo?
-Ni en mis mejores sueños me lo habría imaginado. Yo no llegué a esto por vocación, pero cuando entré en Barajas me enganché. Es un entorno vivo, con mucha interacción humana. Y ahora mismo estoy aquí, sentado en la casa en la que nací, y sigo pensando que es algo increíble.
-Como director de un aeropueto, ¿usa mucho el avión?
-Cuando estaba en Canarias sí, casi a diario, para viajar entre las islas. En Madrid lo uso poco, normalmente para vacaciones o para algún evento profesional. A Galicia vengo dos veces al año, en Navidad y verano, para disfrutar de la familia, que aquí se desconecta mejor, para pasear al lado del río o tomar una cervecita tranquilo.