El transporte combinado gana peso en Europa
El transporte combinado se consolida como una de las grandes palancas de transformación del transporte europeo tras la conferencia internacional CT4EU 2026, celebrada con la participación de operadores, instituciones comunitarias, representantes del sector ferroviario, carretera, trabajadores y actores tecnológicos. En el encuentro, al que asistió Joudia Boujdaini, vicepresidenta de la Asociación Española del Transporte —AET—, se puso de relieve que la logística europea afronta una ventana crítica entre 2026 y 2027 para acelerar el cambio modal, reforzar la resiliencia de la supply chain y adaptar sus infraestructuras a las nuevas exigencias energéticas, normativas y de defensa.
El transporte combinado deja de ser una opción táctica
La principal conclusión de CT4EU 2026 es clara: el transporte combinado ya no puede entenderse solo como una alternativa sostenible al transporte por carretera. Se está convirtiendo en una infraestructura estratégica para la competitividad, la seguridad y la autonomía logística europea.
Frente al transporte exclusivamente por carretera, el transporte combinado ofrece ventajas cuantificables en varios frentes:
- Hasta un 70% más de eficiencia energética.
- Un 95% menos de accidentes por tonelada-kilómetro.
- Reducciones de hasta el 84% en emisiones de gases de efecto invernadero y contaminantes.
- Hasta un 50% de ahorro en costes de mantenimiento de carreteras.
- Una mejora estimada del 60% en productividad laboral.
Estos datos refuerzan el papel del transporte intermodal como herramienta clave para responder a tres grandes presiones simultáneas: la descarbonización del transporte, la congestión de infraestructuras y la necesidad de mejorar las condiciones laborales en la cadena logística.
El obstáculo ya no es económico, sino político y cultural
Uno de los mensajes más relevantes de la conferencia fue que el principal freno al transporte combinado no es su viabilidad económica, sino la falta de visibilidad, la inercia en la toma de decisiones y una percepción todavía insuficiente de sus ventajas.
El sector dispone de argumentos económicos, medioambientales y operativos sólidos. Sin embargo, la adopción a gran escala exige mayor coordinación entre cargadores, operadores, administraciones públicas, gestores de infraestructura y transportistas por carretera.
La presencia de actores como UIRR, DG MOVE, DG DEFIS, IRU, ETF, Contargo, Hupac, LTG Cargo, Novandi y empresas tecnológicas especializadas refleja un alineamiento poco habitual entre intereses que históricamente han avanzado a velocidades distintas.
Infraestructura, terminales y corredores: el gran cuello de botella
La expansión del transporte combinado dependerá en buena medida de la capacidad europea para resolver sus limitaciones de infraestructura. El documento de CT4EU 2026 identifica problemas críticos en terminales y corredores ferroviarios:
Terminales saturadas y falta de capacidad
Muchas terminales europeas operan cerca de su límite y no pueden absorber más tráfico ferroviario sin inversiones relevantes. La congestión en operaciones de transferencia, maniobras y shunting limita la fiabilidad del servicio puerta a puerta.
Trenes de 740 metros y diseño insuficiente de la red
La falta de adaptación de parte de la infraestructura ferroviaria europea a trenes de 740 metros sigue siendo un obstáculo para ganar escala y productividad en los corredores intermodales.
Electrificación incompleta
La transición energética del transporte de mercancías exige terminales electrificadas, acceso estable a suministro energético y nuevas soluciones para tramos no electrificados. La inversión entre 2026 y 2030 será decisiva.
El transporte fluvial emerge como solución inmediata
Uno de los puntos destacados de la conferencia fue el papel del transporte fluvial y de las barcazas como modalidad complementaria al ferrocarril. Ante las obras, interrupciones y cuellos de botella de la red ferroviaria europea, las vías navegables ofrecen capacidad disponible de forma inmediata.
El caso de Contargo ilustra este potencial. Su red integra carretera, ferrocarril y agua a través de 25 terminales en Europa, con 1.500 empleados y una capacidad semanal de 16.954 TEU mediante barcazas, equivalente a más de 11.300 camiones. Según los datos expuestos, esta alternativa permite emitir 2,1 veces menos que la carretera.
El transporte fluvial no se plantea como sustituto del ferrocarril, sino como una solución complementaria para dotar de resiliencia a la cadena de suministro europea.
Movilidad militar: la logística entra en la agenda de defensa europea
CT4EU 2026 también situó la movilidad militar en el centro del debate logístico. La Unión Europea trabaja con el objetivo de crear un área europea de movilidad militar en 2027, concebida como una primera fase hacia una especie de “Schengen militar”.
Esta estrategia busca eliminar barreras regulatorias, armonizar estándares técnicos, simplificar procedimientos aduaneros y desarrollar infraestructuras de doble uso, capaces de servir tanto a necesidades civiles como militares.
Para los operadores logísticos, esta agenda abre nuevas oportunidades en corredores estratégicos, asociaciones público-privadas e inversiones vinculadas a defensa e infraestructura crítica. El caso de LTG Cargo, socio logístico de fuerzas armadas y de la OTAN durante cerca de una década, muestra el potencial de esta convergencia: sus flujos de tren militar crecieron un 70% en cuatro años.
Circularidad y regulación: 2026 marca el inicio de una nueva etapa
El calendario regulatorio europeo en materia de economía circular tendrá impacto directo en la logística y el transporte. A partir de 2026, la adopción del Circular Economy Act y el despliegue progresivo de pasaportes digitales de producto y batería obligarán a las empresas a reforzar la trazabilidad, la documentación digital y la transparencia de sus cadenas de suministro.
Entre 2027 y 2031 se desplegarán nuevos umbrales vinculantes de contenido reciclado, así como exigencias asociadas al ciclo de vida del producto, la reparabilidad, la durabilidad y la responsabilidad extendida del productor.
Para el sector logístico, esto implica nuevas obligaciones, pero también nuevas oportunidades:
- Servicios de logística inversa.
- Gestión del final de vida útil de productos.
- Trazabilidad digital de materiales.
- Nuevos modelos de colaboración con fabricantes y recicladores.
- Posicionamiento del transporte combinado como vector de circularidad.
Energía y certificados blancos: financiar la transición
La crisis energética y la necesidad de independencia energética europea fueron otro eje central del encuentro. En este contexto, el transporte combinado aparece como una herramienta directa para reducir consumo energético y dependencia de combustibles fósiles.
Entre las iniciativas analizadas destaca el sistema de certificados blancos, impulsado como mecanismo para convertir los ahorros energéticos generados por el cambio modal en activos financieros. La lógica es sencilla: si el transporte combinado consume menos energía que la carretera, esa diferencia puede certificarse, monetizarse y reinvertirse en electrificación, terminales, material rodante o tecnología.
El potencial estimado alcanza los 700 MWe de ahorro, lo que podría convertirse en una fuente relevante de financiación para acelerar la transición energética del transporte europeo.
Empleo de calidad: el cambio modal también es una respuesta social
La conferencia también abordó una dimensión cada vez más estratégica: la calidad del empleo en el transporte de mercancías.
El transporte combinado permite reducir horas al volante, mejorar la previsibilidad de los horarios y disminuir el estrés asociado a la carretera de larga distancia. Para los operadores, esto puede traducirse en mayor retención de talento, menor siniestralidad, mejor reputación corporativa y una vía para atraer perfiles jóvenes a una industria con problemas estructurales de relevo generacional.
El mensaje es relevante: la sostenibilidad del transporte no puede medirse solo en emisiones. También debe incorporar productividad, seguridad y condiciones laborales.
Una oportunidad para España y para la Asociación Española del Transporte
La participación de la Asociación Española del Transporte, representada por su vicepresidenta Joudia Boujdaini, conecta este debate europeo con los retos del transporte y la logística en España.
El país se juega una posición estratégica en los corredores europeos, la conexión con puertos, la eficiencia de la intermodalidad y la adaptación de sus operadores a un marco regulatorio cada vez más exigente. En este escenario, el transporte combinado puede ser una herramienta clave para ganar competitividad, reducir emisiones y reforzar la integración de España en las grandes redes logísticas europeas.
Conclusión: Europa entra en la década decisiva del transporte combinado
CT4EU 2026 deja un mensaje inequívoco: el futuro de la logística europea será más intermodal, más digital, más regulado y más vinculado a la seguridad estratégica.
La ventana 2026-2027 será decisiva para determinar qué operadores, territorios y cadenas de suministro se anticipan al cambio y cuáles se limitarán a reaccionar. El transporte combinado ya no es solo una alternativa sostenible: es una infraestructura de competitividad para la próxima década.